
Dos caras de la misma pieza.
Una lámpara pasa la mayor parte del día apagada. Por eso la diseñamos para que funcione también así: como una pieza de madera que tiene sentido en la habitación aunque no esté dando luz.
Al encenderla, la madera cambia: la luz cálida la envuelve y la veta aparece de otra manera. La misma pieza, dos ambientes.

