Un stand de feria tiene que montarse y desmontarse en horas, y adaptarse a huecos de tamaños distintos según el recinto. Eso no significa renunciar a un diseño propio: significa diseñarlo pensando en esas condiciones desde el principio.
El resultado fue un sistema de panelado modular, pensado para ajustarse a distintas medidas de stand sin perder coherencia visual. Sobre esa base se integraron los elementos de marca: el logotipo principal, sujeto con imanes; el nombre de la empresa recortado directamente en el panelado e iluminado desde dentro; y una versión más grande del logotipo, partida en dos secciones, como pieza central del espacio. Dos pódiums a medida completaron el conjunto, pensados para exponer el producto de la marca en primer plano.
El proyecto incluyó también una gran pantalla interactiva, pensada como eje central del espacio: mostraba en tiempo real la aplicación de la marca, invitando a los visitantes a probarla de primera mano. Junto a ella, una zona de reuniones y un espacio privado completaban el stand como lugar de trabajo, no solo de exposición.
Panelado, imagen de marca, iluminación y tecnología, resueltos como un mismo proyecto, no como encargos distintos que coinciden en el mismo lugar.